Pues fue el mismo día en que nos íbamos a Viena. Carlos quería pedírmelo allí pero le daba miedo pitar en el aeropuerto y que al cachearlo yo viera el anillo. Así que me sacó a la terraza, el lugar que más cariño tenemos de nuestro pisito, donde cenamos a la fresca y donde yo paso el tiempo con las plantitas. Y alli, en nuestro hogar, a minutos de coger las maletas e irnos de viaje me pidió que me casara con él. Mientras sacaba el anillo de detrás me dio un vuelco el estómago.
Un anillo precioso de diamantes y un zafiro azul oscuro en medio, precioso y muy especial. Primero porque él eligió el estilo y segundo porque fue mi padre quien lo engastó. Un anillo muy original, ovalado. Muchas de mis amigas dicen que les recuerda al de diana de gales. La verdad es que lo que más me gusta de él, además de ser un anillo totalemtne distinto es que fuera hecho para mi con la idea de mi novio y las manos de mi padre.
Fue muy bonito. Así que horas después nos íbamos a viena como prometidos.