Él ya me parecía mono, pero por entonces yo aún andaba colada por otro chico.
Al empezar estudios superiores, nos juntábamos en el grupo de amigos, y al verle haciendo deporte, me dio un vuelco el corazón.
Viendo que él no pillaba las indirectas, decidí coger la iniciativa. En casa de un amigo, le besé, y desde entonces.
