Mi pedida fue una auténtica sorpresa. Mi chico me engañó llevándome a una casa rural en la sierra de Granada con la excusa de que su hermana y su chico había alquilado la casa y finalmente les era imposible ir y no les devolvían el dinero. Así que una escapada que nos había surgido de rebote (o eso pensaba yo) acabó siendo uno de los fines de semana más especiales de mi vida.
Se esperó a la segunda noche, y cuando estaba terminando de cambiarme para que saliéramos a cenar después de un día de senderismo y turismo por la zona, escuché desde la habitación que en el salón de la casa sonaba una canción de Bon Jovi que es muy nuestra desde que empezamos a salir. Cuando salí había apagadol las luces y sólo se veía por la chimenea y unas velas que había encendido. Mi cara tuvo que ser un poema... Estaba alucinando porque sabía lo que iba a pasar a continuación pero jamás hubiera imaginado que ocurriera allí. Me dijo que me había comprado "una cosa" y me dió una bolsa para que la abriese, pero a la hora de abrir la cajita me la quitó de las manos y se arrodilló. En ese momento a mi me entró la risa nerviosa... Y por supuesto dije que SI su proposición.
Me costó un par de días asimilar que eso estaba pasando de verdad, que me casaba y me tocaba ponerme manos a la obra a organizar la boda... Pero aquí estamos!!