Quiero compartir mi experiencia personal como organizador de una boda celebrada en este lugar. Esta reseña cumple con las políticas de Google Maps: está basada en hechos vividos personalmente, no contiene lenguaje ofensivo ni datos personales de terceros, y tiene como objetivo informar con respeto y honestidad.
Desde el primer contacto en 2021 hasta el día del evento en 2023, la experiencia con la responsable de la gestión comercial, fue decepcionante. En nuestra primera visita, la conversación no se centró en los aspectos técnicos del evento, y tanto mi padre como yo nos sentimos incómodos por el tono y contenido de la misma, que fue más personal que profesional.
Durante los meses previos a la boda, notamos un trato desigual dependiendo del tipo de cliente o del presupuesto. Parejas con wedding planners conocidos o presupuestos más elevados recibían atención prioritaria, mientras que nuestro caso tuvo un seguimiento muy limitado y una escasa proactividad por parte del equipo.
El día de la boda se produjeron conflictos por decisiones inofensivas como el cambio de unas cajas de lugar para mejorar la estética o el uso temporal de una habitación vacía por parte de las animadoras antes de la llegada de la novia. Aunque ofrecí disculpas en todo momento, la respuesta fue desproporcionada y poco profesional.
Otro punto importante a señalar es la presencia de perros sueltos en el espacio durante el montaje. En dos ocasiones me sentí en peligro ante su comportamiento agresivo. La seguridad debería ser una prioridad en cualquier evento.
También hubo obstáculos logísticos: zonas llenas de trastos antiguos, falta de claridad en los accesos a espacios de trabajo, y ausencia de apoyo por parte del personal. A pesar de todo esto, logramos sacar adelante el evento con profesionalismo y dedicación.
En un momento crítico del evento, la responsable intentó echarme del castillo llamando a seguridad, lo cual podría haber complicado todo el desarrollo de la boda. Finalmente no lo hizo, ya que si nos echaba a mí y a mi ayudante, literalmente no habría sabido cómo continuar con la boda. Al final, sólo miró su propio interés y decidió no seguir adelante con esa amenaza.
Además, se marchó antes de las 12 de la noche, cuando la boda no terminó hasta las 3 de la mañana. Sobran las palabras sobre este comportamiento. No le dije nada en ese momento porque, sinceramente, ya estaba deseando que se fuera para poder trabajar tranquilo, sin que su presencia fuera una constante fuente de incomodidad. Las cosas fueron mucho más fáciles cuando decidió irse a su casa.
La eficiencia y su comportamiento fueron lamentables. Es una pena que un lugar tan bonito se vea empañado por una gestión tan poco profesional y una actitud tan distante y desafiante sobre la comercial del espacio. En un día tan importante como una boda, uno espera atención, solución de problemas y trato humano, no lo contrario. No recomiendo casarse aquí, de verdad, por vuestra salud mental y bienestar.
Recomiendo visitar el lugar varias veces, hacer preguntas detalladas y asegurarse de que quienes gestionan el espacio estén verdaderamente comprometidos a facilitar el proceso, no a complicarlo.
Si alguien desea más detalles sobre mi experiencia, puede ponerse en contacto conmigo a través de mi perfil, donde tengo disponible mi información de contacto.
Gracias por leer. Espero que mi experiencia sirva para ayudar a otras parejas a tomar decisiones más informadas.
— Adrián Ramos