No creemos que esto vaya a llegar a ningún lado, pero sentimos que tenemos que contar nuestra experiencia para intentar evitar que ninguna otra pareja pase por lo mismo en un día tan importante como el de su boda.
Teníamos contratado el catering con Rafa desde el año pasado. Durante todo ese tiempo, la comunicación había sido buena. Siempre respondía a nuestras dudas y, hasta entonces, no habíamos tenido ningún problema. Nuestro error fue confiar y pagar el servicio por adelantado.
Los problemas comenzaron el día antes de la boda. Rafa nos comunicó que las sombrillas que habíamos contratado finalmente no las iba a llevar porque la previsión era que estaría nublado. Nuestra boda era el 5 de septiembre, en Málaga y completamente al aire libre, por lo que le dijimos que queríamos mantenerlas igualmente, precisamente por precaución. Su respuesta fue que ya había avisado al proveedor de que no las necesitábamos y que ya no había forma de conseguirlas para el día siguiente.
Aun así, decidimos confiar en él.
Y llegó el día de nuestra boda.
Lo que habíamos elegido y pagado después de hacer la degustación fue, en varios casos, cambiado por decisión de Rafa y sin consultarnos.
Habíamos contratado y pagado menús infantiles. Durante la boda, uno de los invitados nos avisó de que a los niños les habían dicho que no había menú infantil. Cuando fui a preguntarle a Rafa qué estaba pasando, me explicó que había decidido ponerles croquetas, que también formaban parte del menú, y que ningún niño se estaba quedando con hambre. Además, me dijo que estaba dando a los invitados más comida de la prevista.
Todo esto ocurrió mientras nosotros estábamos celebrando nuestra boda y teniendo que preocuparnos por cuestiones que, sinceramente, nunca pensamos que tendríamos que gestionar ese día.
También pregunté por el pan bao de pollo que habíamos contratado. La respuesta fue que habían tenido un problema con el proveedor y habían decidido sustituirlo. De nuevo, nadie nos había consultado ni informado previamente de ese cambio.
Después de discutir la situación, uno de los cocineros, viendo lo que estaba ocurriendo y entendiendo nuestra preocupación, fue a buscar tres hamburguesas con patatas para ayudarnos con los menús infantiles. Se lo agradecemos porque, al menos en ese momento, intentó solucionar una situación que no habíamos provocado nosotros.
Pero los problemas no terminaron ahí.
Una vez pasada la boda y ya más tranquilos, empezamos a darnos cuenta de otras cosas que habían faltado. El jamón serrano incluido en el menú tampoco se había servido.
Además, la carne que habíamos contratado debía presentarse en una mesa de una determinada manera, como habíamos hablado previamente. En su lugar, terminó servida en platos de plástico y repartida entre los invitados, muy lejos de lo que habíamos contratado y esperado.
Lo que más nos ha dolido no es únicamente que hubiera cambios o errores. En un evento de estas características entendemos perfectamente que pueden surgir imprevistos. Lo que no entendemos es que se tomen decisiones sobre un servicio que hemos contratado y pagado sin comunicárnoslo ni darnos la posibilidad de decidir.
Y, sobre todo, lo que ocurrió después.
Al terminar la boda, escribí a Rafa por WhatsApp, que era el medio por el que habíamos estado hablando durante todo el año. Al no recibir respuesta después de un día, volví a escribirle.
Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que nos había bloqueado, tanto en WhatsApp como en redes sociales.
Nos cuesta muchísimo escribir esto. No queremos perjudicar a nadie ni convertir nuestra boda en una guerra. Simplemente queremos contar lo que nos ocurrió, porque nosotros confiamos, pagamos por adelantado y pensamos que estábamos dejando uno de los aspectos más importantes de nuestra boda en manos de alguien en quien podíamos confiar.
Nuestra boda debería haberse quedado en nuestra memoria por los buenos momentos, por nuestra familia, nuestros amigos y por el día que llevábamos tanto tiempo esperando. Desgraciadamente, una parte de ese recuerdo estará siempre marcada por la preocupación y la decepción que nos produjo la gestión del catering.
Si estáis organizando vuestra boda, os recomendamos que tengáis muchísimo cuidado, que dejéis todo por escrito y que no deis por hecho que aquello que habéis contratado se va a servir tal y como se acordó.
Ojalá nosotros hubiéramos tenido esta información antes.
Lo contamos únicamente con la esperanza de que ninguna otra pareja tenga que pasar por lo mismo en un día tan importante.