No sé si soy la única, pero cuanto más miro presupuestos de foto y vídeo más sentimientos encontrados tengo con este tema.
Y antes de nada: entiendo perfectamente el trabajo que hay detrás y me parece lógico que un videógrafo cobre bien. Equipos, edición, horas, desplazamientos, presión de grabar un día irrepetible… sé que hay muchísimo trabajo detrás.
De hecho yo seguramente acabaré cogiendo vídeo porque sé que emocionalmente me hará ilusión tener ese recuerdo.
YO croe que si lo veré muchísimo porque emocionalmente es mi día, claro. Pero mi sensación siempre ha sido que cuando luego se enseña a amigos o familiares, muchas veces se ve más por compromiso que porque realmente apetezca ver 30 minutos de personas que ni conoces, discursos largos, momentos internos, etc.
No lo digo como crítica, de verdad. Solo me parece curioso el choque entre lo importante que parece durante la preparación y el poco uso que luego siento que tiene realmente.
También tengo la sensación e que si no lo llevo será un drama