El momento más romántico que hemos vivido fue sin duda alguna la pedida de mano. Lo organizó en una suite de un hotel de 5 estrellas con un ramo de lirios blancos (mis favoritos), pétalos de rosa por el suelo, globos en la cama, una botella de Dom Perignon y el en una rodilla con el anillo más bonito del mundo. Fue mágico!