Fue algo muy sencillo pero bonito (=. Yo quería que me sorprendiera y aunque hubo algún momento de sospecha, a la hora de la verdad, no me lo esperaba para nada! Estuvimos comiendo en un restaurante muy bueno en el que teníámos reserva desde hace mucho. Eso le dio la excusa perfecta para que los dos nos pusiéramos más guapos de lo habitual.
Después de comer, como hacía muy buen día (algo poco habitual en Londres, donde vivimos), aprovechamos para dar una vuelta por Hyde Park. Como suele pasar en esta ciudad, empezó a llover a mitad de paseo, así que el pobre tuvo que esperar un poco a que pudiéramos seguir y llegar a un rincón un poco apartado, donde estar solos y poder pedírmelo. El sitio precioso y su discurso genial. No me lo acababa de creer
Tuvimos que casi salir corriendo después porque otra vez se puso a llover!! jajajaj. Aprovechamos que era sábado para celebrarlo =D