La verdad es que lo nuestro surgió gracias a algunos celestinos. Todo empezó cuando fui a Tánger (Marruecos) para buscar piso, pues iba a pasar un año terminando mis estudios.
Fue allí donde conocí al hermano del que sería más tarde mi marido. Entablé amistado con él y nos agregamos a las redes sociales. Un buen día, me habló por el chat de la aplicación y me dijo que debería conocer a su hermano, que se trasladaba a Tánger y podía ser un buen contacto para hacer amigos y tal. ¡Qué cucos son! Obviamente, con los años descubrí que detrás de todo esto había una trama por detrás y que Khalid tenía muchas ganas de conocerme porque ya me había visto por fotos.
La verdad es que una cosa llevó a la otra y, después de casi 5 años, nos casamos en ¡10 días! ¡quién lo diría!
Tengo curiosidad por ver cómo se conocieron otras parejas porque en estos tiempos de tecnología y de tanta facilidad para viajar, se encuentran historias realmente sorprendentes.