Es una casa bonita, pero las habitaciones son muy desiguales, algunas muy pequeñas y con poca luz.
Pero el verdadero problema es su propietario, que no respeta sus compromisos.
Cobra gastos adicionales no previstos, como botellas de agua, y, sobre todo, si cancelas, no respeta el contrato que te envió y no quiere reembolsarte el importe prometido en ese caso.
Peor aún, te responde que solo te queda acudir a los tribunales.