Me caso en 30 días con mi pareja. Llevamos 3 años juntos y comprometidos desde hace 2. Él fue quien quiso casarse y para él el matrimonio tiene mucha importancia.
El problema es que prácticamente toda la organización de la boda ha recaído sobre mí. Yo soy una persona muy previsora y controladora y él es todo lo contrario: se agobia fácilmente y tiende a evitar las cosas y bloquearse cuando siente mucha presión.
Durante estos dos años yo he buscado hoteles, restaurantes, iglesia, proveedores, fechas, etc. Después le enseñaba las opciones y decidíamos juntos. Él siempre me ha acompañado, ha opinado y ha participado en las decisiones finales, pero lo que me pesa es que NUNCA tuvo ni tiene la iniciativa (pese a haberlo comunicado millones de veces). Siento que si yo no pienso en algo, hago la lista, pongo el plazo o pregunto por ello, simplemente no ocurre y pasa el tiempo.
Esto ha provocado muchísimas discusiones, prácticamente todas las semanas durante el último año. Hace un tiempo llegué a decirle que no quería casarme porque me sentía sola con toda la responsabilidad. Él me pidió que confiara en él este último mes... y dijo que se ocuparía de lo que quedaba, pero al verle agobiado y decirme que estaba super agobiado y sin saber qué estaba haciendo porque no me dice nada (porque tiene mucho trabajo ((yo también)) he terminado interviniendo otra vez, haciendo listas y preguntándole constantemente por las cosas que habia que hacer y haciéndolas yo. Quedan 30 días y aunque lo intente, no consigo soltar ahora la preparación y confiar en que lo hará él. Asi que intento repartir las tareas pero de nuevo... lo tengo que hacer yo.
Esta noche se ha enfadado conmigo y no me habla. Dice que no confío en él, que tengo mucho rencor, que le presiono demasiado y que no me doy cuenta de que le hago sentir mal. Yo reconozco que puedo ser insistente, pero desde mi lado siento que si dejo de insistir las cosas no avanzan. Y llegará la boda y "oh no pasa nada, no tenemos regalos de invitados" por ejemplo.
Hoy hemos vuelto a discutir. Me ha dicho que está harto de la presión, que le hago llegar a odiarme y que, si seguimos así, quizá lo mejor sea no casarnos.
Yo, por mi parte, estoy agotada y siento que no puedo confiar en que las responsabilidades se hagan sin estar detrás. Y me pone mal que llegue a decirme cosas así después que todo lo cargué sola y él sabe lo mal que me he sentido y la ansiedad que llevo encima por culpa de sentir que todo lo hago yo, lo controlo yo, lo llevo yo...
Sé que solo estoy contando mi versión y por eso intento ser lo más objetiva posible. Creéis que esto puede ser simplemente estrés extremo por la boda y diferencias de personalidad, o es una señal suficientemente importante como separarnos? Estoy exigiendo demasiado o hay realmente un problema de carga mental y responsabilidad compartida?
Gracias...