Iñaki y yo nos conocemos desde el Instituto. Con 17 años se fue a vivir a Jerez. Y volvió a Madrid con 28, porque su mejor amigo había sufrido una ruptura. Ellos vivían en un pisito de solteros. Yo tenía bastante trato con su amigo, Andrés. Andrés me invitó a una fiesta en su casa. Fui y pasé casi todo el finde con ellos. Al día siguiente de la fiesta fuimos a una convención de motos, a tomar algo... En caso es que conocí más a Iñaki y durante la siguiente semana, hablábamos casi todos los días casi a todas horas. Es como si fuéramos íntimos, era muy fácil hablar con él. Quedamos en ayudarnos mutuamente con nuestros respectivos problemas.
El siguiente finde semana, volvieron a hacer fiesta en su casa. Fui, y surgió el amor. Durante bastante tiempo estuve negando a dar nombre a nuestro relación. Yo salía de una relación larga y aunque había pasado bastante tiempo, me empeñaba en negar lo evidente. Iñaki supo ser paciente, hasta que ya no me resistí más a sus encantos.
Estoy convencida de que es el hombre de mi vida. Ya no puedo imaginar una vida sin él. No es sólo mi media naranja, es mi mejor amigo.