Quería compartir nuestra experiencia en Hotel Quinta da Auga y conocer la opinión de otras parejas.
En nuestra boda, la tarta fue presentada durante la celebración, pero nunca llegó a servirse a los invitados. Cuando posteriormente preguntamos por ella, la caja estaba vacía.
Decidimos no hacer pública la situación inmediatamente porque queríamos intentar resolverlo directamente con el establecimiento. Presentamos una reclamación formal y esperamos su respuesta.
Finalmente, la solución que nos han ofrecido a través de sus abogados ha sido devolver únicamente los 135 € correspondientes al precio de la tarta.
Para nosotros el problema no es solo económico. La tarta formaba parte de un momento concreto de nuestra boda que ya no puede repetirse, y lo que más nos ha decepcionado ha sido la forma en la que se ha gestionado posteriormente.
Nos gustaría saber vuestra opinión:
¿Consideráis razonable que la solución sea únicamente devolver el precio de la tarta?
¿Qué habríais hecho vosotros en nuestra situación?