Fuimos a cenar a un restaurante mexicano de Córdoba por el día de San Valentín. Al acabar de cenar, el camarero nos dijo que saliésemos a la calle para tomar el aire antes del postre. Me pareció raro pero al final salimos. En la puerta ya me olía algún regalo de San Valentín. Al poco, salió el camarero con un ramo de rosas a la ouerta y mi novio me pidió matrimonio en la puerta del restaurante lleno de gente. Tras las cristaleras, todos aplaudían y sonreían. Nos regalaron los chupitos del postre
