Tengo una mayoría de B.
El momento más romántico que hemos vivido hasta ahora ha sido la pedida de mano. Fue en Venecia, en la azotea de un hotel monísimo típico veneciano, con vista a las cúpulas más céntricas, con nuestra canción sonando de fondo, una rosa, una botella de prosecco y un álbum souvenir con fotos nuestras. Todo ello acompañado de un discurso venido directo del corazón, una rodilla en el suelo y un maravilloso anillo de diamantes.