Hola,
Este año ibamos a celebrar nuestra boda en Vivanco. Habiamos pagado una señal de reserva en diciembre, pero a los dos meses nos enteramos que el restaurante había cerrado porque llamamos a preguntar un tema de la decoración. No nos daban respuestas, pretendian que consiguieramos un catering nosotros e incluso nos propusieron que buscaramos otro sitio. Terminamos por cancelar, pero no nos devuelven la señal aunque lo hicimos dentro del plazo en que se admitia cancelación.
Avisamos por si alguien más estaba pensando en casarse en este lugar. En nuestra opinión, la manera de gestionar la crisis ha sido lamentable, no han estado a la altura de lo que se esperaba por su renombre.