Mi novia y yo acordamos de manera unilateral que ella tendría el poder de decidir el 70% de las cosas de la boda y yo el 30. Fuera de bromas, al final lo importante es que aunque opinamos diferente en algunas cosas, todo lo que va a haber va a ser porque nos ha enamorado desde el primer momento a los dos. Desde el sitio, hasta las fotógrafas, las invitaciones... Es lo bueno que tiene, que a veces estas cosas te llegan en vez de buscarlas.