Esta semana tengo la última prueba del vestido y todavía no me lo creo 😳. Parece que fue ayer cuando me lo puse por primera vez y pensé “madre mía, esto va en serio”. Pues sí… ¡va MUY en serio! 😂
Entre los nervios y la emoción, estoy deseando volver a ponérmelo, pero también rezando para que siga cerrando después de todos los “venga, que por un postre no pasa nada” de los últimos meses 🙈.
También tengo la prueba de maquillaje y peluquería, así que será el ensayo general de mi “versión novia”. A ver si damos con ese equilibrio entre “natural” y “que se note que me he peinado para casarme” 😅.
Empieza a sentirse real. Cada día queda menos, y aunque tengo la cabeza llena de listas, detalles y recordatorios, hay momentos (como este) en los que paro y pienso: guau, esto está pasando de verdad. 💫
Y entre todo el caos, me sale una sonrisa solo de imaginar el momento de mirarnos por primera vez ese día. 💖 Porque al final, todo esto —las pruebas, los nervios, las risas— es solo el camino hacia ese instante.