Durante todo este proceso me estoy preguntando qué es lo que genera tanta ansiedad a los novios.
Siendo uno de ellos creo que la atención a los otros es la principal causa. Nos equivocamos continuamente creyendo que podemos controlar a todos los invitados, que conocemos sus gustos e ideas... sin darnos cuenta que la realidad es bien distinta.
El estar a la altura de no se muy bien qué o quién, se convierte en una continua traición a lo que los novios quieren realmente, y esto, como no puede ser de otra forma, genera una traición continua que se traduce en ansiedad.
En nuestro caso, siendo una pareja homosexual, hay ocasiones en que sin darnos cuenta queremos seguir manteniendo tradiciones que la Iglesia ha impuesto de alguna forma en las bodas, sin caer que precisamos de lo civil para poder convertirnos en matrimonio... es decir, seguimos costumbre (no escritas ni necesarias) de una Institución que nos rechaza, que rechaza nuestro amor.
Y si no fuese por ella, es el propio concepto que aprendes con el paso del tiempo el que te dice que el día de tu BODA debes estar más pendiente de los demás que de ti mismo. Esto me parece una tontería suprema, arcaica y que se limita a unas costumbre muy poco estudiadas y muy poco libres.
Así que yo planteo que cada uno haga lo que siente, elija lo que le apetezca... pero no porque en esta boda o en esta otra lo he observado y no "voy a estar a la altura"; mejor pensar que quiere mi pareja, que le hace feliz y que quiero yo.