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Novia Principiante Enero 2008 Barcelona

Lecturas y textos para ceremonia

Nuria, el 23 de Marzo de 2009 a las 18:00 Publicado en el Grupo Asturias 0 3
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Además de las lecturas y de los evangelios hay cartas y cuentos muy bonitos que se pueden leer en las bodas. Os dejo algunos ejemplos y a ver si vosotras ponéis también cositas!!!!

SABIDURÍA

Érase una vez, una isla donde habitaban todos los sentimientos... la alegría, la tristeza, y muchos más, incluyendo el amor.

Un día les fue avisado a sus moradores, que la isla se iba a hundir...

Todos los sentimientos se apresuraron a abandonarla. Abordaron sus barcos y se prepararon a partir apresuradamente. Solo el amor permaneció en ella, quería estar un rato más con la isla que tanto amaba, antes que desapareciera. Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el amor comenzó a pedir ayuda...

Se acercó a la riqueza que pasaba en un lujoso yate y el amor dijo:
-Riqueza, llévame contigo. La riqueza contestó:
-No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti...

Le pidió ayuda a la vanidad, que también venía pasando:
-"Vanidad, por favor ayúdame".
-"Imposible amor, estas mojado y arruinarías mi barco nuevo".

Pasó la soberbia, al pedido de ayuda, contestó:
-"Quítate de mi camino o te paso por encima".

Como pudo, el amor se acercó al yate del orgullo y una vez más solicitó ayuda. La respuesta fue una mirada despectiva y una ola casi lo asfixia, cuando el capitán aceleró su yate, " El orgullo".

Entonces, el amor pidió ayuda a la tristeza:
-Tristeza, ¿me dejas ir contigo?.
-"Ay amor, tu sabes que siempre ando sola y prefiero seguir así".

Pasó la alegría, estaba tan ocupada que ni siquiera oyó al amor llamarla...

Desesperado, el amor comenzó a suspirar, con lágrimas en sus ojos. Fue entonces cuando una voz le dijo:

-"Ven amor, yo te llevo"...

Era un anciano. El amor estaba tan feliz que olvidó preguntar su nombre. Fue llevado a la tierra de la sabiduría y una vez allí, el amor preguntó a ésta:

- ¿Quién era el anciano que me trajo y salvó mi vida? La sabiduría respondió:

-"Era el tiempo".

-¿El tiempo? Pero ¿por qué el tiempo me quiso ayudar?.

Y la sabiduría respondió:

"Solo el tiempo es capaz de ayudar y entender a un gran amor"

 

Un relato sobre el amor de Jorge Bucay

Dos hermosos jóvenes, se comprometieron de novios cuando ella tenía trece y él dieciocho. Vivían en un pueblito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura; tenía los ojos celestes, hermosos y maravillosos.

Cuenta la historia, que se habían hecho novios con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho y él veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar a que ambos se casaran.

Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo, que tanto había ayudado en esa relación. Y allí vivieron durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho el estar juntos.

Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor, y pensó regalarle algo que tuviera un gran significado para él: Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un suéter tejido tampoco la convencía, pues ya le había tejido varios en otras oportunidades; una comida no era suficiente agasajo.

Decidió entonces bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles. Sin embargo, por mucho que caminaba no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semanas antes, había ido guardando de los vueltos de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.

Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que él adoraba verdaderamente, que él consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir. Desde chico, él guardaba ese reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita de luz, sacaba del sobre de gamuza aquel reloj, lo lustraba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a lustrar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.

Ella pensó: "Que maravilloso regalo sería esta cadena de oro para aquel reloj". Entró a preguntar cuánto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar. Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no podía esperar tanto.

Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario para ésto. Entonces pensó en trabajar, pero no sabía cómo; y pensó y pensó, hasta que al pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: "Se compra pelo natural". Y como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar.

El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cadena y el reloj. No dudó. Le dijo a la peluquera:
        - Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, ¿usted me lo compraría?
        - Seguro, fue la respuesta.
        - Entonces en tres días estaré aquí.

Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a su casa. No dijo nada.

El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre. Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo. Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de tomar el dinero, se dirigió a la joyería. Compró allí la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó que se llegara la tarde, momento en que él solía regresar.

A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también amaba su pelo y ella no quería que él se diera cuenta de que se lo había cortado. Ya habría tiempo después para explicárselo.

Él llegó. Se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella sacó de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. La caja contenía dos enormes peinetones que él había comprado con el producto de la venta del reloj de oro del abuelo.


¡Espero que os gusten y que pongáis los vuestros!!!!!

3 Respuestas

  • N
    Novia Principiante Enero 2008 Barcelona
    Nuria ·
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    A ver, si es una boda por la iglesia simpre se hace una lectura bíblica y luego si los novios quieren otra lectura aunque el texto es mejor que previamente se lo enseñéis al cura que vaya a casaros para que no haya problemas

    • Responder
  • C
    Novia Novata Junio 2010 Asturias
    Carmen ·
    • Denunciar

    Pero los que leen que tienen que leer lo que les manda el cura o lo que les da la gana. es que la ultima vez que fui a misa(quitando funerales) debio ser para mi comunión y como que desde entonces me he hecho un poco atea me lo puedes explicar? y cuantos leen?

    • Responder

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