Quiero compartir mi experiencia porque, sinceramente, no me gustaría que ninguna otra novia pasara por lo mismo.
Compré mi vestido de novia en esta tienda confiando en que todo el proceso sería serio, claro y cuidado, como corresponde a algo tan importante. Sin embargo, la realidad está siendo completamente distinta.
En ningún momento se me informó de que una cosa era la cita para comprar el vestido, que sí podía ser en sábado, y otra muy distinta las pruebas o citas posteriores, que al parecer solo son entre semana. Si me lo hubieran dicho desde el principio, no habría comprado allí el vestido.
Ahora me encuentro con que me dicen que “me dejan” ir un sábado, como si yo tuviera que adaptarme sin más a la disponibilidad que a ellos les venga bien. Les expliqué por WhatsApp que este sábado no puedo porque tengo el curso prematrimonial. No me respondieron. Y, para mi sorpresa, sí han respondido a mi reseña de Google diciendo que vaya este sábado, ignorando por completo lo que ya les había dicho.
La falta de comunicación está siendo tremenda, y la sensación es de desorganización absoluta. Lo peor no es solo el problema en sí, sino que algo que debería estar siendo una etapa preciosa e ilusionante lo están convirtiendo en una auténtica pesadilla.
Lo comparto porque creo que estas cosas hay que decirlas. Cuando una novia compra su vestido, deposita ilusión, tiempo, dinero y muchísima confianza. Lo mínimo que espera es transparencia, empatía y una gestión profesional.
En este punto, solo pido una solución real: una cita en condiciones y compatible con mis posibilidades, o la devolución del dinero. Ya me he informado con la OCU y, si hace falta, ejerceré mis derechos como consumidora.
De verdad, ojalá nadie más tenga que pasar por una experiencia así en un momento tan importante.