A los 3 meses de estar juntos, después de una noche de balneario, estaba yo recién duchada y con una toalla enrollada en el pelo (con muy poco glamour😝) me llevé la sorpresa de que mi novio me comenzó a decir lo enamorado que estaba y las ganas que tenía de estar conmigo. Así que me sorprendió preguntándome si me quería casar con él.En ese momento, Yo no sabía si el bromeaba o lo decía en serio, pero por si acaso no tardé más de 2 segundos en decir que ¡SI!.
Se lo comunicamos a los más allegados y muchos se alegraron aunque otros también encontraron a faltar el anillo. A Adrià le supo mal no haberlo hecho de manera tradicional, pero es que él tampoco lo había planeado, había salido así de imprevisto. En ese momento nos hubiera encantando empezar con los preparativos de la boda, pero quedó en un segundo plano, ya que la madre de Adrià falleció 4 meses después. Después de ello, ya no pensaba en comenzar los preparativos, sino que prefería dejar su espacio a Adrià.Hasta que llegó 7 de junio, fuimos a cenar con un grupo grande de amigos y en media cena, Adrià sacó una caja del bolsillo y me preguntó si me quería casar con él. Estaba tembloroso, el solo hacía que mirarme a los ojos esperando mi respuesta y yo taaaan feliz le dije de nuevo que SÍ! Con un anillo perfecto que parecía estar hecho para mí. Ahora solo nos queda esperar a ese día para ser -Marido y mujer-❤


