Visto lo visto hasta ahora considero que aplazar todas las bodas de 2020 es la opción más sensata. Aunque podamos empezar a salir a la calle a mediados de este próximo mes de mayo, el virus va a seguir ahí, no va a desaparecer ni tampoco el miedo de la gente al contagio. El distanciamiento social se debe mantener por lo menos hasta que haya vacuna y eso puede tardar más de un año.
Una boda es un evento social y sería poner en riesgo a padres, tíos, abuelos, hasta a los propios novios que son los que más besos, abrazos y apretones de manos reciben ese día, pueden acabar contagiados y empezar con síntomas en plena luna de miel, si es que se puede viajar, que no lo creo.
Además, hasta realizar una despedida o quedar con amigos y familia para repartir los tarjetones resulta una tarea prácticamente imposible. Por no decir las pruebas de menú o de trajes, vestidos, peinados con las tiendas y las peluquerías cerradas.
No es pesimismo, es la pura realidad, nosotros tenemos la fecha del 5 de diciembre de 2020 y estamos viendo ya el aplazamiento, aunque quede todavía medio año por delante.