Hola comu!
Aquí os cuento cómo nos conocimos mi futuro marido y compañero de locuras y yo.
Pascu y yo nos vimos por primera vez en el gimnasio. Comenzamos a entrar a las mismas clases y poco a poco fuimos cruzando palabras. Un día, en una clase de fuerza, yo me dirigí a las barras de dominadas para hacer una y casualmente coincidimos en la misma. Él me cedió el paso y me dijo que lo hiciera primero pero yo me negué, ¡venga ya! no quería hacer el ridículo. Así que allí le dejé y me fui a otro ejercicio suspirando por haberme librado de quedar como una idiota.
A los pocos días, fui yo quien le buscó por instagram, porque si tengo que esperar a que me encontrara él, aún seguíamos intercambiando miradas.
Y fue entonces cuando hablando, me invitó a cenar. Íbamos a quedar un sábado pero no pudo esperarse y lo adelantó para el jueves. Recuerdo que no paró de hablar en toda a cena. Desde luego que no faltó conversación. Después de un par de citas, me prestó una camiseta de baloncesto para el gym. ¿Os suena Jordan? Pues me la cargué en la secadora... (Lo sé, no tengo remedio). La verdad yo no estaba convencida de tener una relación, así que antes incluso de devolvérsela (¡¡¡qué miedito!!!) le dije que mejor quedábamos como amigos, que yo no quería nada con nadie (¡¡qué pereza da empezar de cero cuando no se tienen las cosas claras!!). Total, que el pobre se quedó "chof" y lo peor fue que antes de esa conversación él ya había encargado un ramo de rosas que llegaría al día siguiente a mi trabajo (¡Tierra trágame y escúpeme en el Caribe!). Tiempo después me contó que intentó cancelarlas como pudo pero que le fue imposible. Así que allí me vi yo, con las flores, la camiseta estropeada y una vergüenza imposible. ¡Lo tenía todo!
Después de tanta "cagada" vi necesario dar la cara. Así que me planté debajo de su casa para hablar con él, darle las gracias y pedirle disculpas. Bueno, en realidad le di las gracias y le dije que por qué no seguíamos conociéndonos. Lo de la camiseta me lo guardé, se la devolví sin más y meses después me tocó saldar cuentas, pero esa es otra historia diferente. Seguimos conociéndonos un par de meses más hasta que oficialmente me pidió ser su novia. Es que me ha tocado un chico romántico, ¡qué le voy a hacer!
Nos fuimos a vivir juntos nada más ser novios, diría que incluso antes de hacerlo oficial. Y chica, nos salió redondo!
Y ahora, unos cuantos meses más tarde, estamos preparando la boda de nuestros sueños.