El señor Miguel Ángel Fernández, dueño de Cattering Chinchón arruinó uno de los días más importantes de mi vida por su falta de profesionalidad y mediocridad de su servicio. Me engañó y se rió de mi, de mi marido y de mi familia. El día de la cata todo fue muy bien y quedamos muy contentos. Pero el día de la boda no cumplió con el menú, de los nueve servicios del cocktail mis invitados probaron 3, 2 1 o ninguno, agua del grifo, camareros corriendo para no poner excusas sobre el desastre que estaba ocurriendo, hormigas alrededor de la comida, pan duro, arroz duro, falta de menaje, comida insuficiente, falta de bebidas, garrafón de vodka o ginebra, carne seca y de muy baja calidad, invitados a oscuras durante el cocktail porque no podía encender la luz hasta que encendieran el alumbrado público de Chinchón.... y así podría escribir mil cosas. Mi consejo para los que se planteen contratarle, que se lo piensen, es mejor una retirada a tiempo y perder el dinero de la reserva. No dejes que te arruine el día más importante de tu vida y se ria de ti en tu cara. No cometáis el mismo error que yo que fue confiar el día de mi boda en esta persona.
Leyendo las opiniones que he encontrado en bodas.net todo es perfecto y precioso, creerme que a mi me hubiera gustado expresar la misma opinión pero lamentablemente Miguel no hizo su trabajo y destruyó el día. El daño moral y sentimental que ha hecho con la mediocridad de su servido es irreparable. Igual que es bueno que las opiniones buenas se sepan, también deberían saberse las malas, porque en esta vida no todo es color de rosa.
Un saludo