Fue en nuestro sexto aniversario. Nos fuimos a pasar el día a Aranjuez y según llegamos fuimos a visitar el Palacio, luego fuimos a comer al Rana Verde y luego a continuar la visita por los jardines. Como el día estaba tonto, estaba que si llovía, que si paraba, que si volvía a llover... Durante el paseo por los jardines mi chico me empezó a vacilar con que eligiera sitio donde quería que me pidiera matrimonio; yo claro, me empiezo a medio enfadar porque él sabía de sobras que tenía unas ganas locas de casarnos y no me molaba que me soltara ese tipo de chanzas.
Pues nada, él siguió con la tontería de "Pero dime, ¿te gusta este sitio?". Y claro, la lluvia ya empezó a caer cada vez con algo más de fuerza. Entonces decidimos volver al hotel que habíamos reservado (justo en frente del Palacio) y cuando estaba yo tirando una foto de la fuente principal de los jardines empezó a caer una tromba de agua del quince y mi chico venga a meterme prisa porque nos estábamos empapando. Y en eso que cuando me doy la vuelta para irnos me lo encuentro detrás de mí, con la rodilla hincada, anillo en mano y la famosa frase ¿Te quieres casar conmigo?"
Y aunque la respuesta no fue la esperada porque a mí, ante mi sorpresa, sólo se me ocurrió soltarle un "¿En serio?", luego ya sí, al momento le dije que sí, nos abrazamos y aunque estábamos empapados no nos importó nada, sólo ese gran momento en el que yo no paraba de llorar.
A día de hoy, a poco más de cuatro meses, aún sigo sin creérmelo, estoy en una nube!!!!