Si somos puristas, la tradición es cortar la tarta, pero no se dice nada de comerla. Es cierto que hay personas, sobretodo las mas mayores que tras el corte siguen esperando su tarta pero muchos restaurantes ya no ofrecen tarta si no postre (como es nuestro caso) y comprar una aparte (como han hecho en alguna boda que he ido) pues puede encarecer bastante el presupuesto.