Nos han dejado tirados sin el traje de novio a 24 días de la boda y no somos los primeros. Todo empezó con buenas palabras, pero la realidad es que ha sido una experiencia muy desagradable. En primer lugar, la primera prueba llegó a los dos meses, cuando nos habían prometido que serían 6 semanas. Y, para más inri, después de llamar dos veces para establecer una fecha. Tras mucho insistir, conseguimos adelantar una semana la prueba, ya que lo que nos ofrecieron era solo 18 días antes del evento.
Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue ver en la prueba que el traje era cualquier cosa menos a medida. Cualquier traje de confección quedaba mejor que "eso" que nos presentaron. Al menos tuvieron la decencia de decir que había que rehacer el traje. De hecho, nos garantizaron que daba tiempo, no sin antes recibir un exabrupto de un señor, con altanería propia de los peores chistes bilbaínos, preguntando en mal tono "¿tienen una solución mejor?". En ese momento nos aseguraron que a primera hora de la mañana del día siguiente tendríamos noticias.
Pues bien, al mediodía del día siguiente seguíamos sin noticias. Tras una primera llamada telefónica sin solución, nos devuelven la llamada asegurando que no nos hacen el traje, y, aún más, nos aseguran haberse sentido "ofendidos" por nuestras quejas y que "qué esperábamos por este precio". Pues si no son capaces de cumplir con lo que prometen, no lo prometan y punto. Faltaría más: han incumplido plazos y han demostrado una nula habilidad para hacer un traje a medida. Y todo ello, sin ninguna explicación de qué había pasado para hacer un traje tan nefasto. En suma, un horror.
Aunque nos han devuelto el dinero, el daño ya está hecho y no nos pueden hacer otro traje a medida a tiempo en otra sastrería. Si aún sabiendo lo anterior decidiese encargar un traje a medida en Sastrería Foraster, la OCU nos ha recomendado que pidan un contrato en el que se estipule fecha de la entrega, condiciones de pago, indemnización en caso de incumplimiento y el resto de cláusulas oportunas. Nosotros ya hemos caído y el daño está hecho, pero podemos evitar que la situación se repita.
Finalmente, señalar a la sastrería Foraster que ha perdido un futuro muy buen cliente dada su falta de profesionalidad y, desde luego, siempre aconsejaremos a amigos, compañeros y colegas evitar contratar con su establecimiento. Algo hemos aprendido: no confiar en alguien que, por mucho que se anuncie en diarios de tirada nacional, utilice personajes famosos como reclamo y presuma de llevar en el negocio 100 años, necesita ofrecerse como saldo en páginas web de descuento. Obviamente, verse forzados a entrar en ese mercadillo es por la total falta de consolidación del negocio, que, tras nuestra nefasta experiencia, se explica evidentemente por su falta de profesionalidad, su mala atención al cliente y, lo peor de todo, su incapacidad para ofrecer un producto con la calidad prometida en un entorno tan competitivo como el actual. No veo buen futuro a este negocio como no cambien radicalmente.