A muchos les apasiona cruzar el charco en su luna de miel y debe ser maravilloso, pero a nosotros la idea nunca nos llamó. No queríamos gastar en un solo viaje lo mismo que en la boda, sobre todo teniendo tanto por descubrir en España, y además teníamos un motivo de peso, no podíamos dejar mucho tiempo a nuestra perra, así que optamos por una semana bien aprovechada en Fuerteventura.
Nos alojamos en el Royal Palm Resort & Spa (adults only) con desayuno y cena. El hotel es súper tranquilo, la comida bastante buena y la habitación tenía unas vistas increíbles. Además, al enterarse de que íbamos de luna de miel, nos recibieron con una botella de cava y unos cisnes hechos con toallas, la verdad que fue un detallazo!



Alquilamos coche para ser libres al 100% y le hicimos más de 1.100 km en seis días. No paramos quietos recorriendo cada rincón de la isla, pero volvimos con una paz mental absoluta, quien no se relaja en Fuerteventura es porque no quiere, rodeado de esos paisajes salvajes desconectas si o si. Nos enamoraron en especial las playas de Ajuy, Jandía y Cofete (aunque llegar a esta última con el camino sin asfaltar y tan estrecho sea toda una prueba de paciencia).

Entre chapuzones y snorkel, nos dio tiempo a hacer excursiones en buggies, montar en moto de agua, visitar Oasis Wildlife y salir en barco a buscar delfines (no los vimos, pero encontramos peces voladores!). Volvimos a Madrid con las papas arrugadas y el queso majorero grabados en el corazón y con un souvenir en forma de tatuaje del día más importante de nuestra vida 🤗❤️.



