El día de mi boda, antes de que todo comenzara, me senté en silencio y le escribí una carta a mi futuro esposo.
No era perfecta, ni larga, ni demasiado planeada.
Pero en esas líneas estaba todo lo que sentía: los nervios, la emoción, el agradecimiento por haber llegado hasta ahí juntos... y ese amor que a veces cuesta poner en palabras.
Se la entregué unas horas antes de vernos en el altar.
Y aunque ya habíamos dicho tantas cosas antes, esa carta fue diferente.
Fue íntima. Fue solo nuestra.
Ahora, cuando veo nuestras fotos y recuerdo ese día, me alegra haberme tomado ese momento. Porque las palabras escritas no se olvidan, y porque a veces una carta dice lo que la voz no alcanza a decir entre lágrimas.
💌 ¿Estás pensando en escribirle una carta a tu pareja el día de tu boda? Hazlo. No importa si son tres líneas o tres páginas, lo importante es reflejar todo lo que sentimos en uno de los días más importantes de nuestras vidas.
