Sí, lo sé, eso nos va a pasar a todas y todos, más aún cuanto más se acerque la fecha del compromiso. Nadie se libra. Pero tengo un problema: a mí me estropean un poco la celebración
Cuando anunciamos el compromiso eramos 82 personas. Ese mismo día varias personas dijeron que no podrían ir y bajamos a 72 personas. Ahora, a poco más de dos meses para la boda, cada día recibo un rechazo nuevo y ya vamos por 64 personas. No pasa nada, no me enfado con ellos, la verdad es que la mayoría tienen excusas más que comprensibles (viven lejos, las vacaciones no les coinciden, el precio de los vuelos está por las nubes, etc)
Mi pareja y yo ahorramos para no pedir el cubierto a ningún invitado. La celebración va a salir de nuestro bolsillo para que nadie tenga que preocuparse por nada. Por una parte, que baje el número de asistentes supone un alivio para nuestro bolsillo. Pero aquí viene el problema: Para que pudieramos costearlo todo, hemos elegido un restaurante donde el menú es asequible y no existe barra libre, sino un sistema de tickets a cambio de bebida. Nuestra intención es invitar al primer ticket, y a partir de ahí, que siga bebiendo quien quiera beber mientras corra por la cuenta de cada quien. ¿Qué es lo que ocurre? Que si la gente deja de beber, nos echan del restaurante como es normal. El contrato está firmado de 14:30 a 19:00, extensible hasta las 22:00 siempre y cuando haya consumo de bebidas. Pero claro... como cada vez tengo menos asistentes... la mayoría tiene que conducir... sinceramente, cada día creo que es más probable que a las 19:00 se haya terminado todo y cada uno para su casa
Al final creo que vamos a tener que seguir pagando para animar a la gente a quedarse y aprovechar al DJ que me han regalado hasta las 21:00
¡Decidme que no soy la única que está frustrada por estas cosas a pocos días de la boda!