Llegamos bastante tarde (cambiamos el vuelo un mes antes porque nos notificaron de que una de las escalas se había reducido a 45 minutos y no nos la queríamos jugar...) y entre recoger maletas y el coche, hasta las nueve y pico de la noche no cogimos carretera. Si volviéramos atrás, esto sería de lo poco que cambiaríamos: pasar la primera noche en un hotel en el aeropuerto en vez de aventurarnos hasta las doce y pico por carretera de montaña ⛰️. Peeeeero despertarnos en el Emerald Lake Lodge no tiene precio. Es un complejo de cabañas individuales situado en el lago Emerald, con balcón con vistas al lago y chimenea propia. Es, literalmente, el sitio más bonito en el que he estado jamás y de haber podido habríamos alargado una o dos noches más nuestra estancia aquí.


Recién levantados pusimos rumbo a hacer la ruta de las Johnston Canyon Falls. El camino estaba semi congelado y muchos excursionistas llevaban crampones. Nos encantó.Después, de camino a la ciudad de Banff, paramos en los lagos Vermillion y vimos los primeros animales: cabras y ardillas. En Banff hicimos algunas compras y paramos a comer para luego dirigirnos al lago Minnewanka.

El segundo y el tercer día lo dedicamos a esquiar! La estación de esquí Lake Louise es preciosa. A mí marido se le saltan las lágrimas cuando habla de ella. Estaban las pistas casi vacías, muchas veces pensábamos que nos habíamos salido de las pistas porque es que no veíamos a nadie en horas! Precioso, super recomendable. Estamos deseando volver.
Para el cuarto día teníamos en mente mucho senderismo, pero amaneció nevando/lloviendo a mares (dependiendo de la zona) y tuvimos que cambiarlo todo un poco. Por la mañana condujimos hasta Golden, un pueblo ya fuera de las rocosas e hicimos uso de las instalaciones del hotel, y ya por la tarde (que ya estaba mejor la cosa) hicimos un trail hasta una cascada y el sendero que bordea tooooodo el lago (aún congelado!)


Y para nuestro último día en el precioso parque de Banff dejamos una de las joyas de la corona: Lake Louise. Estaba aún lo suficientemente helado como para poder andar sobre él. Estuvimos un buen rato por allí y luego hicimos un trail de más de cuatro horas hacia otros dos lagos. Probablemente sea uno de los mejores días de nuestra luna de miel. Después de la caminata volvimos a la estación de esquí porque tenían eventos por ser el último finde de la temporada: saltaban a una piscina con los esquís y snows puestos! Había música y nos regalaron unas bragas para el cuello muy chulas.Lloré cuando dejamos el hotel la mañana siguiente. Nos hemos prometido volver algún día.


En esta primera etapa no pudimos ver el famosísimo Lago Morraine, tampoco el O'Hara, ni las cascadas Tankakkaw, todas cerradas hasta mediados de mayo/junio. A cambio vimos otras que no estaban en la lista original como son Bow y Wapta 🥰