Hay bodas de todo tipo, no lo dudo, y no son ni mejores ni peores: el reto es encontrar la boda perfecta para ti, porque al fin y al cabo es tuya; no de tus padres, no de tu mejor amiga que siempre soñó con un tipo de boda, no de ninguna otra persona, por mucho que te quiera. Y, queramos o no, todo cuesta. Por eso, a la hora de empezar a planificar una boda, uno de los principales temas es el presupuesto.
Y ¿qué presupuesto elijo? La respuesta es que no hay una respuesta (al menos universal): el que quieras... pero tienes que elegir uno.
Para ayudar a aquellos que estáis en este proceso, os expongo las ideas en base a lo que yo conseguí establecer mi presupuesto:
1) Haz lista de proveedores, y establece tus prioridades. ¿Qué es lo más importante para mí? Así sabré a qué dedicarle más esfuerzo, tanto en tiempo como en dinero.
2) Investiga cuánto suele costar cada servicio. Esto te ayudará a que el presupuesto sea realista.
3) Asume que "todo" no es igual a "mejor". Estoy cansada de ir a bodas que tienen todo lo que está de moda, y que dan la sensación de ser unas iguales a las otras. Si quieres todo, ten todo, pero no por ningún tipo de presión de que es así como tiene que ser. ¡No tengas miedo a dejar cosas fuera si no las consideras imprescindibles!
4) Estudia tu economía. ¿Qué colchón tienes? ¿Qué parte de esos ahorros quieres invertir? ¿Estarías preparad@ para un imprevisto económico tras la boda? ¿Tienes pendiente algún gasto importante? ¿Hay algún gasto aparte de la boda que te haga ilusión? Ten en cuenta que la boda no es una meta, sino un punto de partida.
5) ¿Hay alguien que vaya a colaborar económicamente? Y no me refiero a regalos de boda, sino en tema preparación. A veces hay una abuela que quiere regalarte las alianzas, a una tía le hace ilusión regalarte el vestido, sus padres quieren colaborar en el banquete... Todo es lícito, pero no lo presupongas. Es importante saber con qué cartas juegas.
6) ¿Cuentas con los invitados para financiar la boda? Esto es lícito, y se facilita poniendo un número de cuenta en la invitación. Hoy en día nadie se siente ofendido por ello, se entiende que las bodas son un gasto, y quien no quiera asumirlo que no vaya... pero también es lícito lo contrario. Saber qué es lo que tú quieres hacer te ayudará a ajustar tu presupuesto.
7) Ten cuidado con lo que cuentas con "hacer por tu cuenta" Es genial las cosas handmade, pero requieren tiempo, y al igual que el dinero, no es ilimitado. Haz un "presupuesto de tiempo", para que no pase que haya cosas que pensabas hacer a mano, o de las que pensabas encargarte personalmente, pero por no darte tiempo tienes que terminar comprando/contratando en último momento.
8) Una vez realizado este presupuesto (la herramienta de bodas.net es de gran ayuda) mi consejo es
ajustarte a él. Ya puedes ver cuánto tienes que gastar en cada proveedor, y así elegir de forma más consecuente. No tengas miedo tampoco si te excedes en alguno que consideres importante: busca cómo recortar de otro que consideres menos. También es lícito decidir que amplías tu presupuesto... pero hazlo de forma consciente. La boda es una inversión, pero no económica sino de futuro... ¡os queda mucho por delante!
Nosotros lo decidimos de este modo:
1) Lo más importante era espacio, fotógrafo, maquillaje, comida. El resto nos iríamos apañando.
2) Contactamos con muchos proveedores para que nos hicieran presupuesto, y así ver qué era lo habitual.
3) Renunciamos a algunas cosas, incluso típicas, pero creo que lo único que hicieron fue darle más personalidad a nuestra boda.
4) Un requisito (mío) para el presupuesto es que no excediera lo que podíamos ahorrar desde que decidimos casarnos hasta el día B.. es decir, hice este cálculo:
Al mes puedo ahorrar ______. (€)
Nº meses que quedan para la boda: __________. (Nºm)
(Nºm) x (€) = PRESUPUESTO
Esto hizo que surgieran oportunidades provechosas como pareja que pudimos aprovechar, y que no la boda no paralizara nuestra vida.
Al final ¡la boda no es una meta, sino un punto de partida!
5) Nuestros padres y abuelas querían participar en cosas concretas. Lo entendimos, nos pareció bien, y les dejamos, ajustando de todos modos el gasto que les pedíamos.
6) No queríamos que nuestros invitados se vieran obligados a aportar económicamente, y de hecho muchos nos hicieron regalos materiales entre varios, sentimentales... que tuvieron más valor que un dinero en la cuenta. En nuestro caso sabíamos que la gente venía de lejos, que eso ya era un desembolso, y no queríamos que tuvieran ninguno más. Quien quiso nos dio dinero, obviamente, es imposible (y algo mal educado) negarte por completo, y la realidad es que nos vino bien, que una boda es un gasto... pero al menos de antemano sabíamos que ni lo necesitábamos ni lo esperábamos, y así lo transmitimos a los invitados, para que nadie se sintiera obligado.
7) Acotamos lo que hacíamos a mano: carteles para las habitaciones de los invitados, periódico de boda personalizado, "kits" de habitación personalizados, invitaciones digitales, save the date, album de boda. Otras cosas que quería que fueran a mano las delegué: mantelería, centros de mesa, decoración del sitio de ceremonia.
Y sí, es posible ajustarse a un presupuesto y hacer una boda de ensueño... solo requiere algo más de pensar.
¡Mucho ánimo a los siguientes!