Buenas.
Bueno, está claro que no todo iba a ser un camino de rosas. Hasta este momento no había habido absolutamente ningún desencuentro con mi pareja en nada relacionado con la boda (número de invitados, a quiénes invitábamos y a quiénes no, lugar, fecha, decoración, regalos para los invitados...). Todo iba sobre ruedas. Hasta que ha llegado el momento de cuadrar las mesas.
Tras hablar con el local del convite, me indicaron que las mesas eran de entre 6 y 12 personas. Así que me puse manos a la obra. Tras romperme mucho la cabeza, conseguí cuadrar perfectamente a todos los invitados. O eso pensaba yo.
Toda contenta la enseñé el borrador a mi pareja: todo parecía encajar. Había mirado bien las edades, gustos, carácter de cada cual y las rencillas que pudiera haber entre unos y otros, y parecía todo como la seda. Y llega la gran frase de mi chico... "ESTO NO ESTÁ BIEN. MI PRIMO AQUI NO VA".
El "problema" -que no es tal problema- es que su primo es alguien bastante especial. Su mujer también es bastante especial. Y llevan un nene que para la boda tendrá unos dos años. Esta pareja es tan especial que media familia de mi pareja les tiene cierto... rencor (son poco familiares, no invitaron a nadie salvo a mi pareja a su boda, si le pasa algo a la abuela y está en el hospital no van a visitarla viviendo a un paso... cosas así. Especiales. Déjemoslo en especiales, sí).
Había pensado en sentar a este primo con un compañero de trabajo de mi pareja con quien resulta ser muy compatible. Son una pareja seria con dos niños pequeños (él es serio, directivo de una empresa, ella es tirando a sosa...). Pènsé que era lo mejor. Así conseguía una mesa de 7 personas muy compatibles entre sí.
Pero mi pareja opina que eso es "tratar a su primo como a un apestado, aislarlo, tenerle manía...". Me parece que no es consciente de que este chico se ha ganado a pulso que nadie le vaya a echar en falta en la mesa. Es más, me parece que no es consciente que su primo va a estar más a gusto en la mesa con su compañero de trabajo que con su propia familia, de la que a veces parece renegar por asuntos políticos (independentistas-españolistas) que no vienen al caso.
Total: semibronca absurda, él diciendo que va a retirar la invitación a su amigo y su familia antes que sentarlos solos en una mesa, le digo que eso no lo puede hacer, y me dice que "o eso o los siento en la mesa de nuestros amigos" (sí, claro, dos críos pequeños y una sosa y un serio mezclados con una panda de frikis adictos a los videojuegos y a Star Wars, y a los chistes guarros. Cojonudo, cariño, qué gran estadista).
En fin... ¿qué opináis?
EDITO UNAS HORAS DESPUÉS... (¡gracias a todas por las respuestas!)
Tania y Nanu dieron en el clavo.
Anoche mismo cogí la lista y se la di a mi chico, junto con un bolígrafo. Se relajó, se metió en la bañera con la lista y "esto lo soluciono yo en un momento". El momento se convirtió en una hora larga, tras la cual vino con cara de agotamiento, con el papel lleno de manchas de agua, tachaduras, flechas por todas partes, hecho un giñapo... "Tienes razón,... sentemos a mi primo con mi amigo". Cayó en la cuenta de que si bien a él -mi chico- le hacía mucha ilusión ver a todos sus primos sentados juntos, debía pensar que su primo iba a estar mucho más a gusto sentado con un amigo con el que poder darle alas a sus ínfulas de superioridad, que con su propia familia, a los que más de una vez ha hecho un feo. Y por supuesto su propia familia -el resto de primos- van a estar mucho más a gusto pudiendo dar rienda suelta a su feliz, divertida, natural, sana y espontánea "inferioridad". Bendita "inferioridad", porque son todos geniales.
Cuando se sentó conmigo y me dio sus opciones de cambios, entendió la dificultad:
-"¿Por qué no sentamos a todos estos niños juntos?" -Porque estos tres "niños" tienen entre 16 y 18 años y los estás sentando con críos de 7 años. ¿No te daba rabia que en las comidas familiares te mandaran a la mesa de los niños? -"Claro, tienes razón..."
Y así con todo. Entendió lo dificilísimo que es, que muchas veces hay que sentarlos más con la cabeza que con el corazón, mirando de no hacer un feo a nadie y buscando a gente compatible entre sí. Pobrete mío...