Desde que comenzó esta nueva aventura, fueron muchas las personas que lo primero que hicieron, fue avisarme de que habrá momentos de tensión, de estrés y agobios. Comenzar desde ese foco no es del todo positivo, porque creo que puede malinterpretarse.
Creo que debería verse como una carrera (entendiéndose como una en la que no estás compitiendo con nadie, únicamente contigo y tu meta):
Comienza en la línea de salida. Nervios, adrenalina, ganas, ilusión. Pitido de inicio. Todo comienza y no estás pensando en llegar, sino en optimizar bien las fuerzas. Sabes que habrá zonas más técnicas que requerirán de concentración.
A medida que avanzas, claro que hay momentos donde flaqueas. No siempre estás al 100% y es normal. Ahora me falta el aire. Ahora me duele el tobillo. Ahora necesito agua. Pero sigues disfrutando, porque eso forma parte de ese evento en su esencia. Cada paso es uno más hacia esa meta.
Y ahora sí, la ves al fondo. Te quedan unos pasos más, ¿Sabes que el momento momento donde se siente mayor satisfacción y adrenalina es en los últimos metros antes de llegar a la meta?, no en la meta en sí misma. Y llegas. Y al pasar descubres el carrerón que hiciste, lo mucho que lo disfrutaste y lo feliz que te hace. La meta es un instante.
Lo primero y único que yo os quiero decir -y que yo también haré- es: disfruta del camino. De cada día, cada decisión. Llena de ilusión cada visita. Porque el día de tu boda de una forma u otra va a ser mágico, y tienes la gran oportunidad de conseguir esa misma magia todo el tiempo previo a ella.
Y vosotras, ¿Cómo estáis llevando vuestra carrera? 😜