Buenos días compis,
Últimamente hablando con mucha gente de por aquí me he dado cuenta de una situación que creo que hemos tenido varias personas en común durante la preparación de la boda.
Al principio todas comenzamos con muchas ganas e ilusión y los avances eran muy rápidos, todo iba a pasos agigantados y la definición de la boda, las ideas de diseños y la contratación de proveedores se pasó volando (aunque llevase más o menos tiempo).
Pero por lo que hemos ido comentando muchas hemos tenido un momento de descanso voluntario una vez que toda esa vorágine se ha estabilizado.
No sé si se debe a qué hoy en día la organización comienza con mucho tiempo y llega un punto en que ya no hay cosas que hacer hasta que se acerque la fecha (a mí esto me pasó) o porque hay un momento en que la preparación, que desde el principio se ha cogido con tantas ganas, llega a saturar (también me he sentido así) o porque las circunstancias de la vida obligan a priorizar otras cosas antes que la boda (también me ha ocurrido).
Como os digo últimamente os leo y me da la sensación de que no es algo exclusivo de mi proceso y quería preguntaros, ¿vosotras también habéis necesitado paralizar un poco las cosas para retomarlas con más fuerza?