Durante los meses previos hemos vivido un horror como tantísimas parejas que se casan o se casaban ahora y no sabíamos si seguir adelante o aplazar. Teníamos motivos de peso para cualquiera de las dos decisiones. Para seguir adelante nos pesaba que era nuestra fecha inicial, que lo teníamos ya todo listo y lo más importante que tanto la madre de mi ya marido como mi abuela son mayores y por el contrario el motivo que nos impulsaba a seguir era que mi hermana pequeña lleva un año en Canadá y le cerraron la frontera con España por lo que no podría venir a la boda este año.
Bien pues tras mucho pensar, varios ataques de ansiedad, llantos e indignación decidimos seguir adelante y nos ayudó a decidir que mi hermana nos dijo que ella es joven y podría estar con nosotros en futuros momentos especiales que tuviéramos, y mi abuela por otro lado no paraba de repetirme “cásate este año que no se donde voy a estar el que viene”. Y así hicimos, seguimos adelante. ¿Qué ocurrió? Que tuvimos una boda preciosa, llena de emociones y con las personas que realmente querían compartirlo con nosotros. Con esto vengo a decir que si estáis entre las dos decisiones hagáis lo que os diga el corazón qué seguramente será la mejor opción. Nosotros lo hicimos y no podemos estar más agradecidos de la boda que tuvimos y tanto mi suegra (ya mayor y empezando a fallar su cabeza) como mi abuela estaban plenamente felices😍. Os dejo las dos fotos que mejor reflejan lo difícil que fue esa decisión.

Esta es mi super abuela💗


Y así es como vivó mi hermana la boda🥺