Es la primera vez que escribo por aquí. Después de haber estado leyendo la comunidad durante un tiempo, me he animado a compartir mi experiencia tras una decepción y chasco que hemos tenido con la tarta de nuestra boda.
Nos casamos el 8 de noviembre de este año. En el espacio donde celebramos la ceremonia y el banquete nos organizan prácticamente todo, así que por esa parte estamos bastante tranquilos y sin muchos quebraderos de cabeza. Sin embargo, con el paso del tiempo estamos viendo que hay aspectos que no podemos modificar o adaptar.
Un ejemplo es la tarta. En enero hicimos la prueba de menú, y lo que para nosotros es uno de los elementos más importantes —la tarta— no cumplió nuestras expectativas. Cabe destacar que somos muy golosos y nos encanta el dulce. Queríamos una tarta que nos representara, que reflejara nuestros gustos, pero también que pudiera agradar a la mayoría de invitados.
Desde el principio, cuando fuimos a conocer el lugar, la organizadora del evento nos insinuó que las tartas de boda las hacía un proveedor muy reconocido en la zona, por lo que nuestras expectativas eran bastante altas. Pero, volviendo a la prueba de menú, cuando llegamos al momento de los postres y probamos, junto con nuestros padres, las cinco tartas que nos ofrecieron, ninguna nos convenció. Nos parecieron sabores demasiado estridentes y pensamos que no serían del agrado de la mayoría.
Hablamos con la organizadora y nos propuso que fuéramos directamente a la pastelería del proveedor para probar otras opciones. Le hicimos caso y fuimos no una, sino tres veces a la pastelería. Vale la pena mencionar que esta no está en la misma comarca donde vivimos, así que hicimos esos desplazamientos expresamente con la esperanza de encontrar la tarta ideal.
Después de probar cinco tartas más, dimos con una que nos encantó a los dos. Le preguntamos a la organizadora si sería posible adaptarla para nuestra boda. Lo consultamos porque, actualmente, ya no hacen tartas grandes, sino que elaboran raciones individuales desde el obrador, listas para servir. Ella nos dijo que lo hablaría con el proveedor.
Pasaron un par de meses sin respuesta, y al no tener noticias, volvimos a insistir. Finalmente, esta semana nos respondió diciendo que no era posible adaptarla a raciones individuales. Su propuesta alternativa fue que su cocina podría intentar hacer una tarta parecida, ya que elaboran una similar. Sin embargo, esto nos generó muchas dudas, porque sabemos que no es fácil reproducir exactamente el mismo sabor y textura de la que ya habíamos elegido.
Aun así, le preguntamos si podíamos facilitar nosotros un proveedor externo que hiciera la tarta de boda, ya que conocíamos un sitio que hace justo el tipo de tarta que nos encanta y que creemos que encajaría perfectamente. Su respuesta fue que eso era imposible y que la cocina del lugar no lo permitiría.
Esto nos ha desanimado bastante. Sabemos que para algunos puede parecer un detalle menor, pero para nosotros tiene mucho significado. Nos representa y es parte de nuestra esencia.
¿Os ha pasado algo similar? No recuerdo que en el contrato se indicara nada sobre el tema de proveedores alimentarios 😔