¡Hola!
No pensaba pasarme tan pronto por aquí, pero como en el post que colgué ayer, varias personas me pedísteis consejos para ajustar al máximo posible el presupuesto de vuestras bodas, creo que no hay inconveniente en que os cuente todo lo que hicimos, los pasos que seguimos y las opciones que tomamos para organizar nuestra boda sencilla, preciosa y muy bien de precio
Lo primero que quiero deciros es que, lo que voy a comentar a continuación, es lo que ha sido NUESTRO tipo de boda. Los consejos que voy a dar pueden gustaros o no, puede que los veáis adecuados o no para una boda. Que fueran las decisiones que nosotros tomamos no quiere decir que tengan que ser, obligatoriamente, las que vosotras y vosotros toméis.
Lo segundo que tengo que decir, es que una boda puede ser tan barata o tan cara como queráis. Hay localidades en las que casarse por el ayuntamiento no conlleva, ni siquiera, el pago obligado de una tasa. Así que sí, una boda puede costar 0€ o 80.000€. Al gusto de cada pareja.
Lo tercero que debo recalcar, es que los precios que voy a dar a continuación no tienen por qué ser los mismos que encontraréis en vuestra ciudad. El valor de los proveedores es muy distinto dependiendo de la provincia en la que viváis. No es lo mismo pagar una boda en Madrid que en Benamahoma. Pero ánimo, que se puede conseguir algo barato y precioso.
Ahora que he dejado claro estos tres puntos clave, puedo comenzar a relatar tooodos los conejos, pasos y decisiones que seguimos para cerrar el presupuesto de nuestra boda en 5.000 euros (5.800 incluyendo luna de miel) y todo en menos de 6 meses ¡Empezamos!
Lo primero que solemos hacer cuando decidimos casarnos es elegir el tipo de ceremonia que queremos celebrar. El sentimiento religioso o las convicciones de cada quien es algo muy personal, pero que, inevitablemente, influirá en el precio. Aquí no voy a meterme mucho, pero deciros que en la ciudad en la que vivimos (Jerez de la Frontera), el donativo a la iglesia más pequeño que encontramos fueron unos 200€. Casarse en el ayuntamiento, por el contrario, suponía una tasa de 90€. Y si nos casábamos en el ayuntamiento de mi pueblo (Puerto Real), 60€. Llamadnos ratas si queréis, pero nos primaba dejar ajustado el presupuesto, así que para mi pueblo que nos fuimos.

Lo segundo que hacemos cuando ya tenemos decidido el tipo de ceremonia, es comenzar a buscar un lugar en el que celebrar el compromiso con nuestra familia, amigos y seres queridos. Aquí el tiempo jugó en nuestra contra, al haber organizado todo en seis meses, pero aun así lo conseguimos: Las haciendas, fincas, locales de catering y similares estaban descartados desde el primer momento. Nos parecía una burrada pagar el alquiler de un lugar por unas horas, con un servicio de catering tipo cóctel con el que la gente acaba quedándose con hambre. Teníamos MUY CLARO que queríamos una boda como las de toda la vida, como las que tuvieron nuestra familia antes que nosotros, sólo un almuerzo pero con buen ambiente, así que comenzamos a preguntar en restaurantes con salón dedicado a eventos. Tuvimos la suerte de dar con uno en mi pueblo que sólo abre para celebraciones, con lo cual, todo el local fue destinado a nuestra boda ese día. El menú, por cierto, espectacular : 5 entrantes para compartir, un plato individual a elegir entre carne o pescado y tarta. El precio, 46€ (15€ el infantil y 25€ el vegano). Fuimos 54 adultos y 8 niños, así que el precio creo que no lo podríamos haber mejorado ni en sueños. ¿Y lo mejor? Que estaba todo riquísimo, la tarta preciosa. La gente se fue con el estómago llenísimo ¡y preguntando precios para sus futuras celebraciones!

Ahora os preguntaréis ¿dónde estaba la barra libre? ¿y las copas de recepción durante la bienvenida? Pues no teníamos barra libre: en primer lugar, porque el presupuesto se disparaba al contratarla. En segundo lugar, porque los dueños del local nos lo desaconsejaron: una barra libre para 54 adultos, de los cuales beben 30 y poco, es un derroche de dinero. ¿Qué hicimos en su lugar? Pagar las bebidas de recepción y las copas de forma individual (4.50€ el combinado). Hubo personas que repitieron y otras que no. Y os aseguro de que, en total, no pagamos ni la mitad de lo que costaba la barra libre. Los invitados bebieron lo que quisieron y nosotros ahorramos.
¿Y la decoración? ¿Y la mesa dulce? ¡Pues con nuestras dos manitas, paciencia y visitando mucho el bazar de confianza! Es mucho más barato decorar y hacer una mesa de chuches una misma que contratarla, os lo aseguro. Os dejo por aquí fotos del lugar para que veáis cómo lo dejamos la noche antes de la boda.


(En las fotos no sale, pero había un segundo salón para bailar)
Ahora uno de los puntos fuertes del ahorro: mi vestido y el traje de mi marido. Normalmente, cuando acudimos a boutiques de novias, los precios suelen ser los de siempre (más de 1.000 euros). Incluso, cuando pensamos en dichas tiendas, suelen venirse a nuestra cabeza las marcas y franquicias más sonadas del país. Pero ¿os habéis planteado la idea de dar una vuelta por el barrio y visitar las tiendas menos típicas? En muchas ciudades hay tiendas multimarca, con una variedad de firmas impresionante y con... OUTLET, mi gran salvador. Ahí encontre mi vestido por.... *redoble* ¡390€! ¿De qué año es? No lo sé ¿Cuál es la firma? Me enteré el último día. No necesitaba un vestido de este año, que estuviera de moda y de diseño conocido, ni mucho menos. Sólo quería un vestido que me gustara y me sentara bien. ¡Y lo encontré, mucho más barato de lo que pude imaginar! El trato del personal de la boutique fue muy bueno. Me dieron muchas opciones. Llegamos a un trato con el precio de los arreglos... de verdad, inmejorable.
¿Y mis complementos? Pues el velo de shein (¿para qué más, si sólo duró en mi cabeza dos horas?), la tiara de shein, los zapatos de Deichmann (De verdad, gente, cualquier zapato bonito queda bien, no es necesario acudir a grandes marcas, en cualquier zapatería de barrio hay maravillas)
El caso del traje de mi marido fue parecido: dejó de lado los típicos trajes que venden para novio y compró un traje normal, el que más le gustó, en una tienda de barrio. Traje, chaleco, camisa, corbata, cinturón, zapatos y calcetines: 200€.


Mi ramo de flores es preservardo. Una vez más, un poco más barato de lo normal gracias a los comercios de barrio y proximidad. Sólo lleve un ramo de referencia de pinterest y pregunté. Precio de un ramo natural 90€. El mismo, pero preservado, 130€. En tiendas de internet los había idénticos por 180/200 euros.

En cuanto a los detallitos para los invitados, optamos por una oferta que encontramos en internet de 60 tarritos vacíos pero con decoración por 30 euros. Los rellenamos de miel y colocamos detrás un sobre con semillas. Pusimos ocho variedades de semillas diferentes ¡Y acabaron intercambiándoselas como si fueran tazos de pokémon! Para los peques dimos tarros con nutellas. Aquí el truco está en aprovechar ofertas e intentar hacer cositas manualmente (mermeladas, salsas, etc)

Ahora sí (y creo que no se me olvida nada), cosas en las que decidimos no invertir:
-Invitaciones. Las hicimos preciosas con Canva, sin gastar un euro.
-Lencería de marca. Compré una sencilla y ya acabó bastante sudada por el calorazo que hizo. No merecía la pena nada glamuroso.
-Cómo ya hemos dicho, ni videógrafo, ni drones, ni nada por el estilo. Tampoco postboda, porque la veíamos innecesaria con los posados que nos hicimos mientras nuestros invitados llegaban al restaurante y pedían sus primeras cervezas.
-Alianzas de oro, sí, pero las más sencillas. Nada de diamantes, ni de labrados, ni de añadidos que suman precio. Ya están bastante caras como para engrandecerlas. Optamos por dos alianzas de media caña como las de nuestros padres y se acabó.
-Fotomatón, cámara 360, etc. Se nos iban de presupuesto, el espacio con el que contábamos era reducido y, sobre todo, nuestros invitados tienen ya cientos de fotos y vídeos 360 de otras bodas. ¿Funcionan? Sí, pero para nosotros ha perdido la originalidad.
-Coches de alquiler. Pedimos a nuestros familiares con coches más ''nuevos'' que nos llevaran. Pusimos flores nosotros mismos y quedaron estupendos.
-Mesa dulce. La hicimos nosotros mismos y casi no sobró nada. Glitter bar, para nosotros, innecesario.
-Animación para peques. Eran pocos críos y se entretuvieron ellos solitos.
-Música para la ceremonia. Le di un pendrive al encargado de la ceremonia y él se ocupó de poner la música mientras yo entraba al ayuntamiento (vaya llorera nos dimos todos, incluída la abuela de mi marido)
Ahora, los dos casos especiales:
-El DJ. No queríamos contratarlo, pero tuvimos porque nos lo regalaron. Un familiar contrató al DJ para 3h por 200 euros. Además, era monitor de zumba y nos puso a hacer varias coreos. Nada mal.
-La luna de miel. Como lo preparamos todo tan rápido y con un presupuesto tan pequeño, al principio lo descartamos pero después nos animamos. Para no encarecer nada, optamos por quedaros en España. Sómos de Cádiz y nunca habíamos estado en Madrid, así que cogimos un tren y allá que fuimos. Comimos bien, fuimos a un musical, paseamos hasta que nuestras piernas no dieron más de sí... 800 euros en total (tren + alojamiento + entradas)
¿Soñabamos con volver a Disneyland? ¿Viajar a Japón y visitar a familiares que viven allí? Por supuesto, pero ya habrá tiempo para eso, con más ahorros. Porque la vida sigue, y nuestra boda no va a ser el único día bonito de nuestras vidas.
Nos pasamos días y días soñando con que el día de la boda llegue, con que todo salga perfecto y que sea un día de ensueño. Y pensamos, erróneamente, que el dinero va a conseguirlo. El presupuesto ayuda, claro. Pero, al final, lo que hace realmente maravilloso ese día no es ni la comida, ni el sitio, ni el espectáculo. De hecho, ese día, será en esas cosas en las que menos os fijéis, os lo aseguro. Porque lo que convierte ese día en algo tan especial es la gente que nos acompaña, la sonrisa de nuestra pareja al vernos llegar, las lágrimas de nuestra familia, los vítores, las carcajadas, las caricias, los abrazos, las palabras que nos dedican y los susurros cómplices cuando nos decimos el uno al otro ''lo hemos conseguido, cariño''.
Y eso, compis... eso no hay dinero que lo pague.

¡Y hasta aquí, amiguetes! Seguramente me habré dejado cosas en el tintero, opciones baratas que se me han olvidado comentar. Conforme me vaya acordándo de otras formas de ahorro las comentaré. ¡Y si tenéis dudas, preguntad!