Quiero aprovechar este espacio para manifestar mi más profundo malestar ante el trato recibido por la empresa InBodas (Ingenia e Innoval SL) la cual ha estado a punto de echarme a perder la boda con mi pareja, además de engañarnos con 3.000 euros que no nos quieren devolver.
Contratamos con ellos una finca concreta, la de Julio de Llanos, precisamente porque nos gustaba la temática del clásico cortijo flamenco-andaluz para nuestro enlace. Pues bien, además de no presentarse ninguno de sus trabajadores el día que teóricamente nos la iban a enseñar (nos plantaron y tuvo que ser el dueño de la finca el encargado de hacer anfitrión) allá por el mes de junio pasado, lo que vino a continuación fue una cadena de despropósitos que denotan a la falta de profesionalidad, de ética, de moral, en definitiva las ansias de negocio a toda costa sin importarles la ilusión y el tremendo esfuerzo que muchos tenemos que hacer para poder sufragar una boda de este tipo.
Pues bien, resulta que, después de varios cruces de correos electrónicos para concretar asuntos menores y de, incluso, hacer la degustación de sus menús, los cuales dejaban muchísimo que desear para el precio que pedían (el vino en concreto no era muy bueno) a mediados de noviembre nos enteramos por medio de una decoradora externa que contratamos de que la finca, la que nos gustaba y nos había hecho dar el paso para firmar la reserva de fecha con ellos (con un pago de 3000 euros) le iban a demoler por completo para hacer un espacio totalmente diferente, y con otro nombre distinto.
Imaginaros cual fue nuestra cara cuando nos enteramos. El patio andaluz iba a dejar de existir, iban a poner todo cristaleras, jardines y horribles zonas chill out, en definitiva, iban a cargarse la esencia de la finca llevando a cabo unas obras que, teóricamente, iban a finalizar pocas semanas antes de nuestro enlace (8 de abril de este año) Y a todo esto sin que nadie nos informara al respecto. La pérdida de confianza con ellos fue total, de ahí que hayamos decidido organizar finalmente nuestra boda sin ellos.
Nos sentimos por todo esto profundamente engañados por parte de unas personas que solo piden dinero a cambio de pegártela por detrás, de poner buenas caras y de no ser claros en la comunicación con sus clientes, que, en nuestro caso, nos ha costado, a parte del disgusto, una importante pérdida de dinero: los 3.000 euros de la fianza (los cuales ya nos dijeron de muy malas formas que “no nos lo iban a devolver”, como me expresaron textualmente a la hora de tratar de cancelar amistosamente nuestro vínculo con ellos) así como el dinero de las invitaciones, que, evidentemente, hemos tenido que volver a hacer.
Ahora ya tenemos otra finca contratada y otro cáterin, y estamos la mar que felices, pero espero que estas líneas sirvan para que otras futuras parejas se lo piensen más de dos veces antes de cerrar nada con este tipo de empresas. Ya que no podemos ir a por ellos por la vía judicial, al menos que se sepa cómo actúa Inbodas.