Una de las cosas que más me tiraba para atrás de la celebración era todo lo relacionado con la decoración "como dios manda" en una boda. Damos por hecho que todo tiene que ser con hojas verdes y florecitas blancas. Y no, no me gusta. Por eso precisamente hicimos nuestro arcoíris de flores de colores.
Con los centros de mesa me pasaba lo mismo. Los centros estándar de florecitas blancas me horrorizan y no me representan en absoluto, pero van incluidos en el precio del menú, así que le preguntamos a la encargada del salón si podríamos personalizarlos, o poner flores que no fueran blancas, tipo algo otoñal, o si tenía de colores vivos. La respuesta fue que por supuesto sí, pero eso era un extra por "diseño".
¿Solución? Poner nosotros nuestro toque a las mesas.
Hemos comprado estos arbolitos (unos 7 euros aprox) que funcionan a pilas. Apagados y vistos en frío son cutres y feotes, pero iluminados quedan muy chulos.
Y es lo que vamos a poner en los centros de mesa junto a las florecillas o, si vemos que se puede, incrustados en el mismo centro de flores.
