Hoy comparto, con permiso del intérprete, el momento más bonito de la ceremonia, que sirvió además de elemento catártico para mí y otros asistentes.
Con todas vosotras, El día que me quieras.
El cantante, muy buen amigo mío, viajó expresamente desde Alemania para la boda y nos hizo este maravilloso regalo, aunque le birlaron la última estrofa.
Es curioso, Churri y yo no teníamos "nuestra canción". A partir de ahora es ésta.
Os habréis fijado en lo genial que quedó el arco de flores , ¿noooooo?