Con el tema de la despedida de soltera tengo que confesar algo: a mí me da bastante igual tenerla o no. No soy muy de grandes fiestas ni de organizar cosas para mí misma. Pero mi chica, en cambio, sí quiere tener la suya.
El “problema” (si se puede llamar así) es que ella dice que si yo no tengo, ella tampoco tiene, y claro… ahí empezó el lío. 😂 Así que dijimos: “pues hacemos una conjunta”. Fácil, ¿no? Pues no tanto.
La lista de invitados es muy corta —solo un par de personas, y entre ellas, unas adolescentes que nos hacen mucha ilusión incluir.
Estoy muy agradecida de que haya dos personas que se han ofrecido a organizarlo, de verdad 💕, pero últimamente me siento un poco entre dos sitios y mal sentada:
-
Una quiere algo más familiar, económico y tranquilo, en línea con lo que mi chica quiere.
-
La otra prefiere algo más de día completo, más caro y más “adulto”, donde, claro, las menores no podrían participar.
Y ahí estoy yo, en medio, intentando no romper el equilibrio y con la sensación de estar en un episodio de televisión 😅
No me quejo, al contrario: agradezco muchísimo la ilusión y el esfuerzo de ambas. Pero reconozco que organizar una despedida cuando hay tantas formas de disfrutar… ¡puede ser casi tan difícil como elegir el menú de boda! 😂
¿A alguien más le ha pasado estar en medio de dos estilos de despedida? ¿Cómo lo resolvisteis sin herir sensibilidades ni acabar con tres versiones distintas del plan? 🙈