Mira que me gusta a mí decir convite y no banquete
.
Hoy, chismes y cotilleos con el diagrama de interacciones entre mesas.
Como ya sabéis, cuadrar el seating plan es un horror y no por ver cómo pones a todos los afines juntos, sino por “A VER CÓMO HAGO PARA QUE ÉSTE NO ESTÉ CON ESTE OTRO”.
Con las familias todo fue más o menos bien, porque los separamos por edades y aunque mi familia quedó muy deslucida no se podía hacer otra cosa porque no podía poner a 12 juntos y hubo que separarlos en 5+7.
Los amigos del gym y baile perfectos, todos en la misma mesa.
Y ahora el gran dilema LGTBIQ+: La maripandi. Cómo distribuyes a 30 gaysdecincuenta + mariliendres + adosados, cuando el núcleo principal nos conocemos desde hace más de 25 años y ha habido amistades, enemistades e interacciones de todo tipo entre ellos, algunas con fluidos de por medio. Y encima el último día para confirmar asistencia se añade “la autoinvitada”. Locura máxima.
Una vez más, decir que el mapa de mesas de bodas.net ha sido la herramienta perfecta para no tener que estar con papelitos, bolígrafos y tachones. Una maravilla con la que nos lo hemos pasado genial.
Esa zona del salón quedó más o menos así:

Ocuparon 3 mesas: Laly Soldevila, Conchita Velasco y Gracita Morales.
Interacciones:
En morado, las parejas (3 en cada mesa)
En rosa, los que no se pueden ni ver. En mesas separadas, obvio.
En amarillo, los intereses lúbricos. Obsérvese que las líneas amarillas interseccionan con las moradas, en plan “S, casado con T, quiere tirarse a N, que está a su vez casado con A”. Al otro S le pongo un círculo amarillo a él solito porque quería tirarse a TODOS.
En azul, los conflictos. Lógico, si veo que uno le está tirando los trastos a mi novio, normal que me mosquee. Conflictos no sólo sentimentales, sino también generados en esos días. S se agarró un cabreo tremendo con M&M la noche antes de la boda y hasta terminó llorando. Y los tres sentados en la misma mesa al día siguiente. Lo siento, se escapó a nuestras previsiones. Otra: Dos tuvieron una relación hace un tiempo pero ahora cada uno viene con su pareja actual, lógico y normal que también haya momentos de tensión. ¡Pero qué narices, que somos mayorcitos! ¡No iba a hacer 15 mesas de 2 personas como en la clase del cole!
Y, finalmente, en naranja… ¡LAS PELEAS DE GATAS!
Pelea 1: Yo presumo, presumo, presumo y presumo hasta que a otra comensal que es toda una señora y ejerce de ello se le hinchan tanto las narices que salta, le replica cada frase y empiezan a volar los cuchillos. No llegó la sangre al río pero me dijeron que fue muy, muy divertido.
Pelea 2: Más sutil, más falsa, más “qué amigas decimos que somos aunque no nos soportemos”. Ya nos lo advirtieron antes de la boda con un clarísimo “A MÍ NO ME SIENTAS CON ESA”. Y lo cumplimos. La guerra en este caso fue a ver quién era más amiga nuestra y quién llevaba el modelazo más estupendo en los dos días de la boda. Hasta los que no las conocían de antes se dieron cuenta de la competición que se traían. No sabemos quién ganó pero una gran frase quedó para la posteridad: “Ya, pero yo no llevo faja”. Las queremos un montón, el churri tira más para una y yo para la otra, pero juntas son imposibles.
Huy, se me olvidaba, ¡que la autoinvitada luego le tiró los trastos al novio de la madrina delante mismo de ella! Me falta una línea amarilla más. Qué descoque, por favor.
Y si todo esto os parece semiescandaloso porque los elegetebeicuplús somos así de moralmente dispersos... TRANQUILAS, que mucho flirteo y tonteo pero, que nosotros sepamos, nadie se lió con nadie. Y sin embargo, en la zona straight sí que hubo movimiento porque, queridas mías… ¡QUÉ PELIGRO TIENEN L@S DIVORCIAD@S!
Última aclaración: no hagáis ni caso a los géneros de las personas aquí mencionadas: una señora puede ser perfectamente un tío con smoking y pajarita. O no.
¿Y vosotras? ¿Hubo mucho cancaneo en vuestra boda? ¿O tenéis previsto que lo haya? Consejo: tened siempre un corresponsal que os informe después.