¡Holaa mi gente!
He vuelto del limbo de las ya casadas para contaros el desenlace final de nuestro periplo bodil. Y es que... ¡Nos hemos vuelto a casar! En capítulos anteriores: mi marido es Turco, nos casamos el 27 de abril en España y finalmente decidimos hacer otra celebración en Estambul para invitar a quienes no pudieron asistir (spoiler, MUCHA más gente de la que imaginaba).

(El lugar era precioso, ajardinado con vistas al bósforo, eso sí, un calor y una humedad que nos dejaron empapados.)
Pues esa celebración finalmente tuvo lugar el pasado 28 de agosto, y no puedo dejaros sin el salseo de cómo se celebra una boda turca, cómo la viví como extranjera, qué cosas me impactaron y cuales me enamoraron.
En primer lugar, si las bodas en España son un negocio, las bodas en Turquía son como una cadena de fast food. Mucho más baratas y cortas que en España (claro que hay de todo, en nuestro caso no queríamos gastarnos mucho dinero por motivos obvios). Unas 4 o 5 horas fueron suficientes para la ceremonia, comida y fiesta. Y es que esos banquetes de platos y platos de comida no se estilan, solo unos entrantes, un plato principal y un postre. Claro que durante la comida el baile ya ha comenzado, ambas cosas se intercalan a lo largo de toda la boda, casi como si fuera una cena con espectáculo.


(Pude amortizar mi outfit más caro xD eso sí, las flores tuvieron que ser de plástico!)
Los timings y costumbres también son diferentes, el novio y la novia entran JUNTOS y con los anillos ya puestos a la ceremonia, los trajes no son ningún secreto y aunque la pareja sea religiosa por lo general las bodas se celebran por lo civil en el lugar de la celebración (Restaurante, hotel o finca). Ah, y olvidaros de que la gente confirme con meses de antelación. Hasta el propio día de la boda tuvimos que modificar las mesas, yo flipaba con eso pero por lo visto es habitual. También es normal invitar hasta al apuntador. Amigos de la familia, vecinos, familiares lejanos, familiares de los amigos de la familia... 🤣🤣🤣

(la maestra de ceremonias fue la Best friend de mi marido, ya que fue una boda ficticia. Ahí estaba dando su discurso en turco con nuestros testigos.)
Otra costumbre curiosa es que en la boda se regala oro en vez de dinero o transferencia. El oro se entrega a los novios en forma de medallitas, collares y brazaletes. Los invitados se hacen una foto con los novios cuando les entregan el oro, y también es habitual que los fotógrafos vendan a los asistentes las fotos que les hacen en el momento, como un fotomatón pero de pago.

(nos volvimos a marcar nuestro bailecito, que sorprendentemente nos salió mejor que la primera vez aunque no habíamos ensayado hasta el día antes desde la primera boda)
Pero la mejor parte, sin duda los bailes. Hay un montón de canciones típicas de boda que tienen sus respectivos bailes. Y si, ya me sé todos los bailes turcos pero cuando sonó la macarena no me sabía la coreografía, toda una deshonra 🤣🤣🤣 y eso que no bebí ni gota, y es que es difícil y MUY caro encontrar un lugar de celebraciones que sirva alcohol. Si, si, habéis leído bien, UNA BODA SIN ALCOHOL 🤣 mi padre me preguntó ochenta veces si no podía tomarse aunque fuera una cerveza, el pobre.

(también hubo corte de tarta súper fake como nuestras caras indican jajajajaj ahí ya me habían dado los oros y los llevo colgados al cuello y la muñeca)
Una cosa guay es que a las dos semanas ya nos pasaron las fotos y el video de la boda, aunque los fotógrafos fueran un poco pesados en su estilo de hacer fotos (todo el rato nos perseguían y nos decían como posar, a donde mirar o como ponernos, lo de la fotografía natural y los robados todavía no se ha puesto de moda allí).
En definitiva, muchas cosas diferentes pero fue una experiencia muy divertida el volver a ponerme mi outfit de novia y experimentar tantas tradiciones nuevas para mi. Pero os digo una cosa, yo ya no me caso más en la vida!!! Jajajaj

(con nuestro libro de familia en turco, también fake jajajajaj)