Y en el episodio de hoy de "manualidades nupciales"... la invitación.
Al idearla teníamos claro lo que no queríamos: el tarjetón formal con letra florida.
Nos vamos a casar en Torremolinos, cuna del turismo del desarrollismo en la Costa del Sol, de las películas con música dabadaba y chicas en bikini, y se nos ocurrió idear una especie de tarjeta postal retro como las que enviábamos a nuestros amigos y familiares hace décadas cuando íbamos de vacaciones. Porque nosotros somos de los que seguimos mandando crismas por correo en navidad y postales (estas ya a muy poquitos) en verano. Y como los buzones de casa ahora lo único que tienen son cartas del banco y facturas, os aseguro que a todo el mundo le hace mucha ilusión recibirlas.
Hicimos una composición con 4 imágenes prototípicas y le pusimos el lugar y fecha de la boda en el centro.
En la parte de atrás, un borde azul y rojo al estilo de carta antigua, una estructura de tarjeta postal y un sello con nuestras caras emulando un famoso cartel de película (que, qué triste, muchos ni se dieron cuenta).
La impresión corrió por nuestra cuenta en papel grueso. Ahí está la parte más cutre. Evidentemente no tiene el brillo ni la resolución de una imprenta profesional. Pero todos los que la han recibido nos han agradecido que haya sido hecha artesanalmente.
La tarjeta está dentro de una cubierta troquelada que se abre. Ésta comprada en AliExpress, que no nos íbamos a tirar troquelando un mes con un cutter, evidentemente.
Y todo metido en un sobre bueno, nacarado, con brillo y perfil dorado (éste sí que es clásico), también del Ali.
Como las enviamos hace casi un año y aunque teníamos confirmado el convite pero no el lugar de la ceremonia, luego hubo que enviar una invitación complementaria, pero ésta ya fue por Whatsapp... y ya la pondré otro día
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Y voilà el resultado:




