¿No te fastidia que me cuentan que hay un par de personas que están rabiando por no haber sido invitados a la boda?
1. El que está poniéndome likes, corazoncitos y mensajes preciosísimos cada vez que subo a Instagram algo de la boda, ya de manera un poco stalker.
No, tuvimos relación hace muchos años y nos conservamos cariño, pero las relaciones somo como las carreteras, tienen dos sentidos, y no puedes ser tú el que esté siempre ofreciendo cuando del otro lado no recibes nada. Que ni conocemos su casa, leche.
y 2. La mala malísima. El que se dedicaba a hacernos bullying de patio de colegio (¡con 50 años!) amparándose en el tono jocoso de los grupos de Whatsapp, metiendo la puñaladita por la espalda mientras soltaba una gracia. Él y sus acólitos se dedicaron durante una temporada a criticarnos, repuñetearnos y boicotearnos hasta que nos hartamos y, sin decir nada, nos salimos del grupo de Whatsapp de los amigos ¡oh escándalo! Pero sin ruido y sin montar ningún pifostio, simplemente no estábamos para esas tonterías. Pasamos de ser amigos a cero. Punto. Y nos costó ostracismo durante unos años, ojo.
Pasaron años sin trato y hace un par de años hubo algún acercamiento coincidiendo con el fallecimiento de mi padre y otro evento social. Correcto, nos podíamos ver sin insultarnos pero por nuestra parte no retomamos la relación, aunque para él "ya habíamos arreglado las cosas".
¡Pues no se explica cómo es que no le hemos invitado!
¡Vamos, vamos, que ya tuvimos suficiente con la autoinvitada simpática que se marcó los regalos más pintorescos !
¿Y vosotras? ¿Alguna presión de "LOS NO INVITADOS"?