Nos daba miedo habernos precipitado y pensar que igual después de verano o el año que viene hubiese sido una boda sin restricciones y como las de antes, pero os digo que la mejor decisión que hemos tomado es seguir adelante con ella y con todo lo que pudiera venir.
Me ha supuesto semanas de dudas, de sufrimiento de miedo por el tiempo y sabéis que?? Al final, el día B, llovió. Y todo lo que me había preocupado la semana de antes por si llovia,me dio exactamente igual. Estaba radiante, feliz y nada absolutamente nada fue capaz de quitarme esa felicidad de la cara.Lo disfrutamos como nunca, la gente estaba encantada y les dio igual la lluvia y todo. Los restaurantes se acoplan y con un techado que había a la hora del cóctel y unas pérgolas que pusieron fuera hicieron que ni nos enterasemos. Mil veces mejor que lo que había soñado. Sin nervios, sin muero. Adelante chic@s! A disfrutar de vuestro gran día porque estoy segura que cuando llegue todo lo demás dejará de importar.


