Hoy me he quedado a cuadros.
Esa invitada que hace meses me dijo que no podía venir porque no le llegaba el presupuesto… resulta que ha estado de viaje por Japón.
Y ahora, de repente, ha vuelto y dice que sí viene a la boda, con acompañante nuevo incluido pero que asumamos que no nos puede dar un regalo y que vendrá con un vaquero y una camiseta porque nos sigue diciendo que económicamente está muy mal.
No voy a mentir: me ha dejado descolocada. Entre sorpresa, enfado y “no puede ser”.
Estas cosas que parecen pequeñas, cuando estás con mil preparativos y nervios, te remueven más de lo que deberían.
Y claro, en pareja… pues ha generado una buena discusión. Entiendo que es su prima pero que nos esté mareando, mintiendo y ahora exigencias, que vale, nadie se casa por el regalo, pero me parece un quiero ir a comer gratis con mi novio y tu boda no me importa nada.
Pero bueno, supongo que todas las bodas tienen su capítulo caótico y este es el mío.
Respiramos, contamos hasta diez… y esperemos que la sangre no acabe en el río....