Hace ya más de 15 días que me casé y llevo tiempo pensando en hacer este post.
Porque aquí contamos lo bueno, lo no tan bueno y, sobre todo, la realidad.
Nadie te prepara para el vacío que sientes cuando pasa la boda: después de los meses organizando todo, toda la ilusión puesta en ello, el día tan increíble que pasas, rodeada de tanta gente que te quiere y tanta felicidad... PUM! Se acaba y se pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Y esto es verdad porque, y a pesar de que yo hice preboda y postboda, el fin de semana pasó volando. Cierto es cuando te dicen que disfrutes al máximo, porque ni te enteras de lo rápido que pasa el día.
Y la tristeza de después, de que todo haya pasado y terminado, a pesar (y con el orgullo) de que haya ido tan bien.
Te vas de luna de miel y te evades un poco durante esos días, no lo piensas demasiado, pero el golpe de realidad al volver, al menos para mí, ha sido duro.
Desde que pasó la boda, son varias veces las que he llorado, no os voy a engañar.
Y me da muchísima pena pensar que esa etapa, que he disfrutado tantísimo, ya no va a volver.
Así que ahora me toca, o buscar algún otro hobbie que llene mis tardes, que han estado 9 meses repletas de ideas y manualidades, o bien montar un negocio de Wedding Planner para poder seguir viviendo esto, aunque sea desde otro prisma 😅
¿Alguien más que se haya sentido así después de su boda?